LAYLA PIZARRO

Reseña

La práctica de Layla Pizarro une dos reinos aparentemente distintos: el realismo figurativo y la abstracción no representativa. En su trabajo actual con la cianotipia, se inspira en fotografías tomadas durante sus viajes al igual que sus caminatas por la naturaleza y la ciudad. Con los fotogramas se permite que emerjan formas cada vez más abstractas en respuesta a las tendencias naturales de la sombra y la luz sobre la emulsión fotográfica que se convierten en el tema en sí mismas.

La historia personal y los procesos de Pizarro siguen una línea similar. Aporta a cada pieza una amplia experiencia de formación y educación en una variedad de formas, incluida su práctica continua pintura y fotografía. Partiendo de las formas naturales, permite que los propios materiales determinen la dirección de cada obra. Las diferentes técnicas traen sus propias tendencias de forma y resolución. Los resultados orgánicos son abstractos, pero fieles a su inspiración inicial en la naturaleza. Así, hay una dinámica evidente en la obra de Pizarro, entre una disciplina largamente estudiada y una apertura lúdica a la nueva revelación.

El contenido conceptual de Pizarro está en su viva capacidad de respuesta a sus medios. Los materiales y el proceso tienen una expresión inherente que se revela más que preconcebida. El derrame, el lavado y el goteo de la tinta, las cálidas líneas del bordado o la vitalidad y el movimiento de las formas repetidas en la pintura emergen a través de una práctica que abarca la repetición, los errores y los descubrimientos que presentan. El resultado es un diálogo cada vez más rico entre el comportamiento de los medios y las atentas respuestas del artista.